Desde los primeros óleos anexados a la mímesis –o de igualar la realidad– hasta la realización del cuadro ventana, es indudable que el paisaje en la pintura actual ha cambiado. El arte a lo largo del tiempo ha respondido a temáticas contextuales y asimismo ha sido vanguardia en su propia época, poniendo en crisis formas de hacer y evidenciando nuevas formas de crear y ver. Desde los primeros óleos anexados a la mímesis –o de igualar la realidad– hasta la realización del cuadro ventana, es indudable que el paisaje en la pintura actual ha cambiado. El arte a lo largo del tiempo ha respondido a temáticas contextuales y asimismo ha sido vanguardia en su propia época, poniendo en crisis formas de hacer y evidenciando nuevas formas de crear y ver. Es así como Rauschenberg (1925-2008), artista estadounidense, en los años 60 generó los pilares de lo que con posterioridad sería el arte pop. En un acto de rebeldía frente a la hegemonía del expresionismo abstracto, donde prima el uso del color, el gesto y la mancha, estando altamente desvinculado de la realidad en su contexto, decide volver a la mímesis. Como ejemplo de su labor, “Untitled” de 1963.

El hablar de la realidad retoma el objeto en las dinámicas de su actualidad, es decir, como bien de consumo. Al relevarlo, enmarca su existencia y cuestiona su función, a través de la utilización del collage, potenciando su contenido conceptual y simbólico. Si bien su propuesta se enmarca en la pintura, también innova con técnicas como la serigrafía, agregando objetos encontrados y una gran variedad de materiales industriales. Posteriormente, Voluspa Jarpa (1971), muy en diálogo con el sentido recobrado de Rauschenberg, y como lo hicieron las vanguardias históricas, retoma la relación entre arte y vida. Es así como en la serie “No ha lugar” (1996-97) utiliza el collage y la pintura para reflexionar sobre los territorios, la habitabilidad y la marginalidad. De esta manera, se pone énfasis en el carácter tanto estético como conceptual que porta la obra, enumerando los objetos representados en una lista y reenmarcándolos. Quizás, y en un afán de recordar y evidenciar lo invisible, Jarpa decide encuadrar simbólicamente en otro cuadro aquello que socialmente se ha marginalizado, representado en una pequeña mediagua.

El diálogo entre ambos artistas y las posibilidades de las obras potencian el carácter reflexivo que puede tener el arte frente a su contemporaneidad, invitándonos a pensar en torno a lo que se ausenta en nuestro cotidiano y su territorio cercano.

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