La feria de arte expone a Fernando Prats, Voluspa Jarpa y Patrick Hamilton con obras de marcado carácter político.

El 18 de octubre de 2019, Fernando Prats radicado en Barcelona, ​​estaba en Chile. “Sentí la necesidad de salir a entender lo que ocurrió en las calles”, cuenta. Así realizó distintas obras en medio de las protestas, como una serie de 18 banderas intervenidas.

Dos de ellas son expuestas en la Feria Arco Madrid: una intervenida por la primera línea en las protestas de Plaza Italia y otra en la performance de Lastesis en Estadio Nacional.

Es un adelanto de lo que será su exposición Primera Línea que inaugura en abril en la Galería Joan Prats en España.

“Como artista me interesa capturar una energía de resistencia y visualizar una realidad social que está ocurriendo en Chile”, dice desde España.

Menos explícitas en sus referencias al estallido social, pero igualmente relacionadas con las distintas del país son las obras de Patrick Hamilton y Voluspa Jarpa. El primero, con la galería Casado Santapau, exhibe un fotomontaje del Costanera Center como si estuviera construido en mármol, aludiendo al capitalismo.

En tanto, Voluspa Jarpa expone con la galería francesa Mor Charpentier. En ella presenta un conjunto de piezas a través de las cuales continúan explorando alternidades y hegemonías que ha investigado en sus trabajos con los archivos desclasificados de la CIA y en su muestra en la Bienal de Venecia, Visiones Alteradas.

“Creo que clasismo, racismo y patriarcado son los pilares que están en crisis y esa matriz de pensamiento viene de la matriz de pensamiento occidental eurocentrica y se pasa hacia nosotros”, dice Voluspa Jarpa sobre cómo su obra se relaciona con el contexto actual que vive el país.

Pero por estos días Arco Madrid no solo desarrolla su edición 2020, sino que además busca al país invitado para el 2021, año en que celebran su aniversario 40. Esto, luego de que Chile rechazara la propuesta aludiendo a la situación del país tras el estallido social del 18 de octubre.

“Le tocaba a Chile y entonces Chile termina desechando de manera timorata una invitación que no creo que tenga que ver con recursos económicos, sino que con un miedo de lo que la cultura chilena pueda decir de la realidad chilena”, comenta Jarpa.